martes, 1 de marzo de 2011

¿Ganas o Pierdes?

Derramas lagrimas de cristal negro,
en la cual me revela el desvelo en que te has sometido
al esperar aquel que silenciosamente te ha prometido
con un solo pequeño cruce con tus ojos ambarinos,
que tu eres de él... pero lamentablemente
no es correspondido tu frenesi
de ese corazón que amenaza al salir de su cavidad
cada vez que tus oidos interpretan
ese nombre maldito para tu lado racional,
tu amo para esa parte perdida en los laberinticos sucesos de aquella noche,
donde perdiste todo....
y es posible que hayas ganado un todo.

Y de golpe preguntas el porque te comportas asi,
siendo que hay un gran mar y desierto sideral
donde con solo levantar tu mano
alcanzas aquella galaxia donde....
donde...
Silencio, él está aqui.

Retrocedes con pánico,
con tu boca seca y amarga,
maldices por lo bajo de como reacciona tu cuerpo,
pero tu poca mente aún libre de su embrujo
te atormenta y grita a mas no poder:
¡Esacapa por tu vida!
¿Pero será posible que lo logre?,
es tu estupida respuesta...
Silencio, él está aqui.

Tu carcelero te envuelve con melodiosas palabras
te encadenan con eslabones de oro y plata,
los diamantes falsos de sus ojos son tus grilletes,
siente ahogarte,
aún antes de darte cuenta que nunca seras esa que creiste conocer,
estas condenada al olvido de ti misma,
silencio... él está aqui.

Su gelido aliento,
te hace perder la poca cordura que conservas
y que aún batalla como fiera de la edad de las cavernas...
sientes que las fuerzas se transforman
en un movimientos involuntario,
pero que tiene un nombre real: Miedo.
Él ya se encuentra detras de ti.

Tiemblas,
gritas...pero tus palabras no pesan nada,
tu... has perdido.

No sabes como ni cuando,
solo que al abrir tus ojos,
una luz te deslumbra hasta dejarte ciega por instantes,
cuando te adaptas...
ves que no estas ahí...
giras hacia atras y lo ves,
pero no como aquel que te captura y destruye,
es solo un feo reflejo de un pasado no vivido,
una pesadilla no reflejada en el espejo del ayer.

Sonries,
cierras los ojos y dejas que el viento se enrede en tus cabellos,
sonries,
caminas hacia la puerta
donde giras de nuevo y sientes que tus pies
no se encuentran en el suelo estático,
vuelas hacias ese mundo que solo te pertenece,
donde no está aquel pertubador...
solo tu y un futuro comprometedor.